Frankenstein: un banquete gótico y humano de Guillermo del Toro

La esperada adaptación de Frankenstein; o, The Modern Prometheus de Mary Shelley por Guillermo del Toro, llega con un brío visual y emocional que reafirma su voz única en el cine fantástico. La película, protagonizada por Oscar Isaac como Víctor Frankenstein y Jacob Elordi como la criatura, explora no solo el mito del creador y su obra, sino también las heridas del abandono, la identidad y la monstruosidad humana.

Del Toro, quien ha confesado que para él la novela es “la Biblia”, asume este clásico con profundo respeto y, al mismo tiempo, con libertad creativa: “Quería cantarlo de otra forma, en otra clave”, afirma. Y aunque muchos podrían esperar horror puro, el realizador hace hincapié en que esta versión “no es una película de terror”, sino “increíblemente emocional”. Esa apuesta por lo emocional sobre el sufrimiento de la criatura, la culpa del creador y la ambigüedad moral de ambo es lo más refrescante de esta lectura.

Estética, monstruosidad y sentido

Visualmente, la película presenta los rasgos característicos del autor mexicano: escenarios que respiran, criaturas que dialogan con lo humano, y un ambiente gótico que trasciende la mera decoración. Según crónicas del estreno en el Venice Film Festival, la película recibió una ovación de pie de 13 minutos.   Esta acogida habla de una obra que conecta también con el público por su intensidad.

En cuanto al contenido, se revisita la mitología de Shelley con cierta fidelidad estructural, dividiendo el relato en preludio ártico, historia del creador y luego la historia de la criatura. Pero el enfoque cambia: la criatura ya no es solo un “monstruo” para generar terror, sino un ser a quien se le debe empatía y complejidad.

Jacob Elordi dejó su huella en la cinta

Quizás lo más resaltante de esta adaptación del cineasta mexicano fue la actuación del australiano Jacob Elordi. Desde odiarlo por su papel en Euphoria y Saltburn, a apreciar su humanismo actoral en convertirse en un monstruo con más corazón que su propio dueño. Elordi comienza a decir pocas palabras para luego involucrarse de una manera brillante en el papel de la criatura de Mary Shelley. Habrá nominaciones para el actor.

Crítica e impacto

Las primeras reseñas indican un buen nivel de aprobación por parte de la crítica, junto a algunos cuestionamientos sobre su extensión o ritmo.  En todo caso, el filme se perfila como uno de los trabajos más personales de Del Toro, coherente con su temática recurrente de “seres al margen” y “monstruos que hablan de nosotros”. Para el espectador cinéfilo, la invitación está en contemplar los agujeros morales: ¿Quién es el verdadero monstruo, el que crea o el que es creado? ¿Dónde queda la humanidad cuando la obsesión sustituye al afecto?

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