La tercera entrega de ‘Euphoria’ rompe cifras de visualización mientras recibe las valoraciones más bajas de su historia, con elogios a Colman Domingo y críticas a la falta de seriedad de varios personajes.
Puntos negativos: ritmo lento y fórmula desgastada
La tercera temporada de Euphoria enfrenta las críticas más duras de toda la serie. Según la prensa especializada estadounidense, los episodios resultan excesivamente lentos debido a una narración que arrastra el ritmo. La serie apenas alcanza un discreto 45% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes, la calificación más baja en su historia.
Las principales críticas señalan que la trama se siente inconexa y ha perdido esa «chispa» provocativa que la convirtió en el espíritu de una época. Muchos cuestionan si el drama ha estirado demasiado una fórmula que ya no encaja con la realidad de sus protagonistas. Varios personajes muestran una falta de seriedad que resulta contradictoria con la gravedad de sus situaciones, especialmente en momentos que requieren mayor intensidad dramática.
Colman Domingo brilla como highlight
El mayor acierto de la temporada es la actuación de Colman Domingo como Ali Muhammed, quien se convierte en sponsor de Rue en una reunión de Narcóticos Anónimos. Siempre es un deleite verlo actuar. La temporada profundiza en el background de Ali, permitiendo que los espectadores comprendan por qué es la persona que es, mostrando su historia de origen de manera fascinante.

Zendaya: participación extraña pero valiosa
Zendaya regresa como Rue, ahora crecida pero caótica, fuera del instituto. Su personaje vuelve de México transportando mercancía para Laurie, la traficante. Aunque la interpretación de Zendaya sigue siendo calificada como un «rayo de esperanza», su participación resulta extraña: Rue aparece desaliñada y problemática, luchando por su sobriedad mientras intenta saldar una peligrosa deuda.
Zendaya consolida su lugar como actriz relevante y su actuación sigue siendo magistral. La búsqueda espiritual de su personaje tiene tonos de western que encuentran sentido del humor.

Hunter Schafer y Jacob Elordi pasaron completamente desapercibidos
Uno de los puntos más cuestionables de la temporada es que Hunter Schafer (Maddy) y Jacob Elordi (Nate) pasaron completamente desapercibidos. A pesar de ser dos de los personajes con mayor química y conflicto dramático en temporadas anteriores, sus apariciones son mínimas y apenas desarrolladas. La relación tóxica entre Maddy y Nate, que fue uno de los hilos conductores más intensos de la serie, queda relegada a un segundo plano sin el peso emocional que merecía.

Final aceptable y decepcionante
La temporada se hubiese podido terminar mejor. Sam Levinson no cree en las buenas o malas ideas: tiene ideas (algunas cuestionables) y las justifica con estilo e ingenio. El epílogo no cierra satisfactoriamente los arcos narrativos, dejando una sensación de inconclusión que debilita el impacto general de la temporada.
